Una base granular bien compactada recibe el peso distribuido y evita que el conjunto se hunda o abombe. Añadir una pendiente mínima dirige el agua hacia puntos de fuga discretos. Con buen drenaje, las heladas, raíces y lluvias dejan de ser amenazas constantes.
El mortero de cal hidráulica o aérea mezclado con árido fino abraza suavemente cada canto, permitiendo microflexiones y un secado sin prisas. A diferencia de ciertos cementos rígidos, acompaña dilataciones, facilita reparaciones puntuales y mantiene la pátina, sin asfixiar la piedra ni el terreno.